lunes, 29 de julio de 2013

Un segundo


Pensé que nunca más me volvería a ver. Me equivoqué.

Tras una largíiiisima historia, yo y un desconocido, exactamente el chico de la limpieza de una antigua fábrica en la que trabajaba, nos escondimos en una pequeña habitación, donde él solía dejar todos los instrumentos de su trabajo. 

También posó bien su instrumento sobre mí. 

Pues un 'no darse cuenta de lo que está pasando'.

Sudando como perros, casi pringosos de la calor, como la de ahora, yo me olvidé de mi suéter y me lo desabroché hasta quedarme sin él. La pena fue que aquel chico tenía prisa. Así que dejó de lado el romanticismo, se bajó la bragueta y fue directamente al tema. 

La educación no se rige por una penetración que sino...

Cuando lo sentí dentro de mí, quise morirme. El infierno había entrado en mi cuerpo sin apenas enterarme. Hacia tanto tiempo que no...

Cuando me di cuenta, su aliento estaba sobre mi nuca, aquel aliento a perro cansado y sediento de sed...

Se consoló en unos segundos, pero antes quiso coger un maldito cable y atar mis manos alrededor de su cintura. Eramos dos. 

Aquella escena era asquerosa. Pues después de un primer acto, rápido y sin pasión, aquel maldito quería seguir jugando conmigo, cuando mi lívido se había ido a Cuenca, pero yo me dejé...

Fue un segundo, lo que tarda un mal follador en desahogarse, aunque, como a veces suelo decir, es mejor desahogarte en compañía que sola y a poder ser con un chico...bien dotado (y guapo). 

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